PSICOTERAPIA

Lo impersonal es una verdad y lo personal también es una verdad. Ambas son la misma verdad contemplada desde los dos extremos de nuestra actividad psicológica. Y, aunque ninguno de ellos nos proporcione una visión completa de la Realidad, ambos nos permiten acercarnos a ella.

-Sri Aurobindo

Desarrollo mi trabajo teniendo como foco central la preocupación por el cultivo de las cualidades de la sabiduría y la compasión,  puesto quecreo profundamente que éstas nos permiten vivir más plenamenteincluso –o más aún- en tiempos difíciles. La sabiduríase revela cuando comprendemos las razones por las que nos comportamos como lo hacemosa la vez que no nos juzgamos, cuando aceptamos la realidad dela naturaleza cambiante de la vida, y cuando alcanzamos a ver que nuestros esfuerzos para deshacernos del dolor suelen empeorar las cosas. Lacompasiónsobreviene cuando abrimos nuestros corazones a nuestro propio dolory al de los demás a la vez actuamos reflejando nuestro deseo que todos los seres se liberen del sufrimiento.

Hoy podemos observar que quien busca elegir un espacio para hacer terapia se ve enfrentado a distintas dificultades originadas en la enorme variedad de propuestas de enfoques psicológicosque fueron desarrollándose en los últimos cien años a una velocidad que impide visualizarlos integrados entre sí. Asimismo, la investigación se complica aún más para el buscador espiritual de Occidente dado que la fuerte tradición científica hizo vislumbrar a la psicología como contradictoria y opuesta a la espiritualidad, concebida como un aspecto distinto y separado de la experiencia humana.

Por ello practico una psicología que incluye nuestras capacidades espirituales más elevadas, que no rechaza ningún área de la experiencia humana y que puedeasistir al buscador espiritual que esté dispuesto a no negar ni trascender prematuramente ningúnaspecto de su existencia. Una  espiritualidad que, abriéndonos a una amplia visión mística, nos proporciona el contexto más adecuado para trabajar con nuestros aspectos psicológicos en sombra sin negarla para ayudarnos a queresplandezcanla claridad y la compasión.

Hacer terapia no es fácil porque necesitamos aprender a ver y a aceptar nuestros aspectos en sombra, las cosas que no nos gustan de nosotros, nuestra responsabilidad en las acciones que muchas veces interpretamos como errores y que creemos que nos han llevado a sufrir. Ya que aceptarnos es difícil, actuar con una mente sabia y un corazón cálido es el mejor punto de partida para sostener cualquier proceso de cambio psicológico. Entonces, cuando hablamos de compasión necesitamos incluir fuertemente a la autocompasión, que no implica ser autoindulgentes o egoístas, sino el poder amarnos incondicionalmente de modo que reducimos el daño que nos infligimos a nosotros mismos cuando nos autocriticarnos duramente o cuando reaccionamos de forma severa frente a nuestro accionar. La autocompasión como base de partida para el proceso psicoterapéutico proporciona tal fuerza emocional que nos recuperamos con mayor facilidad de las interpretaciones de la realidad que hacemos desde nuestros egos heridos,  ya que al admitir los defectosnos perdonamos a nosotros mismos a la vez que logramos responder a los demás con el mismo cuidado y respeto.

Para que loscambios se desarrollen en profundidad, estimo que es necesario tomar en cuenta que en una terapia psicológica están implicados tanto la persona de un terapeuta que se considera a sí mismo en desarrollo, que sabe respetar la voz interna del discernimiento de un consultante activo, que intuye lo que es bueno para sí y que está profundamente interesado en su propio proceso.

Dado que todos tenemos necesidades únicas y que además vamos cambiando a lo largo de la vida, se hace necesario abordar la terapia desde muy distintas maneras. En términos generales, las sesiones transcurren en base a la comunicación verbal y a la inclusión de distintos recursos técnicos tales como la visualización, la utilización de la información astrológica integrada al proceso psicoterapéutico, el entrenamiento de la atención plena a la forma en la que pensamos y sentimos y a cómo interactuamos con otras personas y a nuestra calidad general de vida.