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La mente meditativa y la pregunta imposible

“Conocemos la energía mecánica, que es fricción mecánica, y también la fricción que en nosotros produce la energía por medio del conflicto, de la resistencia, del control y de todas esas cosas. De modo que hay un tipo de energía que se  origina en la fricción mecánica. ¿Hay otra clase de energía carente en absoluto de fricción y, por lo tanto, completamente libre e inmensurable? Pienso que la meditación consiste en descubrir eso. A menos que uno disponga de una gran abundancia de energía, no sólo en lo físico, sino, sobre todo, psicológicamente, nuestra acción nunca será completa y siempre habrá de producir fricción, conflicto y lucha…”. Jiddu Krishnamurti”

…Debido a que el control implica conflicto, constituye un gran desgaste de energía; es importante que esto se comprenda porque, en mi sentir, la meditación debe liberar energía sin que haya la más mínima fricción. Cómo ha de hacer esto la mente¿ ¿Cómo ha de tener esa energía en la cual cesa toda forma de fricción? Al investigar eso, uno debe comprenderse completamente a sí mismo, tiene que haber un total conocimientio propio -no de acuerdo con algún psicólogo, filósofo o maestro, o al patrón establecido por una cultura particular- sino conocerse uno bien a fondo, tanto en los niveles concientes como en los más profundos. ¿Eso es posible? Cuando existe el completo conocimiento de uno mismo, entonces el conflicto solo llega a su fin y eso es meditación.

Ahora bien. ¿cómo he de concerme a mí mismo? Sólo puedo conocerme en la relación; puedo observarme sólo cuando respondo y reacciono en la relación; no existe el aislamiento. La mente está aislándose permanentemene en todas sus actividades, edificando un muro en torno de sí para no ser lastimada, para no tener ninguna molestia, infelicidad o inquietud; se está aislando todo el tiempo en su actividad egocéntrica. Yo quiero conocerme <a mí mismo> como quiero conocer el modo de llegar desde aquí a una ciudad determinada; o sea, claramente, observando todo cuanto está contenido en mí, mis sentimientos, mis pensamientos, mis motivos conscientes o inconscientes. ¿Cómo es eso posible? Los griegos, los hindúes, los budistas, han dicho: conécete a ti mismo. Pero, aparentemente, ésa es una de las cosas más difíciles de hacer. Esta mañana vamos a descubrir cómo mirarnos a nosotros mismos, porque una vez que ustedes se conocen completamente, eso evita toda fricción y por lo tanto, de ahí surge esta cualidad por completo diferente de energía. De modo que, para decubrir cómo observarse uno mismo, es preciso comprender qué se entiende por observar.

Quiero observarme, quiero conocerme lo más profundamente posible. ¿Cuál es la naturaleza, la estructura de ese observador que observa? Ese observador es el pasado, ¿verdad?, el conocimiento pasado que él ha ido recogiendo y acumulando; el pasado es la cultura, el condicionamiento. Ese es el observador que dice: “Esto es correcto, esto es incorrecto, esto deber ser, esto no debe ser, esto es bueno, esto es malo”. De modo que el observador es el pasado, y con esos ojos del pasado tratamos de ver lo que somos. Entonces decimos: <Esto no me gusta, soy feo>, o <esto lo conservaré>. Tienen lugar todas estas discriminaciones y condenaciones. ¿Puedo mirarme sin los ojos del pasado? ¿Puedo observarme mientras actúo, vale decir en la relación, sin movimiento alguno del pasado? ¿Han intentado esto alguna vez?(No creo que lo hayan hecho).

Cuando no hay observador, entonces sólo existe lo observado. Por favor, vean esto; yo soy envidioso, soy codicioso, o como en demasía. La reacción corrientes es: <No debo comer en exceso>, <no debo ser envidioso>,<debo reprimir>, ustedes conocen todo lo que sigue. En eso está el observador tratando de controlar su codicia, o su envidia. Ahora bien, ¿qué ocurre cuando hay una percepción alerta de la codicia, sin el observador?

Puedo observar esa codicia sin nombrarla como <codicia>. En el momento que la nombro ya la he fijado como codicia en memoria, que dice debo vencerla, debo controlarla. ¿Existe, pues, una observación de la codicia sin la palabra, sin justificarla, sin condenarla? Lo que significa: ¿puedo observar esta cosa llamada codicia sin ninguna clase de reacción?.

Observar así es una forma de disciplina, ¿no es cierto? No imponer ningún modelo particular -que implica ajuste, represión, etc.-sino observar la serie completa de acciones sin condenar, justificar o nombrar, sólo observar. Entonces verán que la mente ya no disipa energía. Está alerta y, por lo tanto, tiene energía para entenderse con lo que observa”.

*”La Conciencia Fragmentada” J. Krishnamurti. Editorial Sirio

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